Cine

Cinefílias Y Su Entorno

El chico de tu vida (Win a date with Tad Hamilton, 2004)

Imaginaos la siguiente situación: Rosalee, una chica de extrarradio, es cortejada, torpemente y casi en silencio, por su mejor amigo, Pete, que, a su vez, es su jefe, pero ella no se pispa y está que bebe los vientos por un ídolo de adolescentes llamado Tad Hamilton al que, ¡sorpresa!, conoce al ganar un concurso en el que podrá pasar unas horas a su lado. Lo que en principio no es más que un absurdo amor platónico se complica cuando el ídolo en cuestión se pilla Rosalee y, claro, el pobre Pete, que está a punto de declararle su amor en varias ocasiones, tiene que luchar contra un guaperas musculoso cuando él no es más que un “tirillas”, ciego de amor, eso sí, por Rosalee. ¿Por quién se decantará la rubia?

Vale, conociendo como conocéis los finales made in Hollywood, la respuesta creo que está clara. Sin embargo, mientras esta tarde veía la película me di cuenta de que por mucho edulcorante que le echen, al final la vida es casi casi como una comedia romántica, independientemente de su desenlace.

Hay un momento en la película en el que el padre de Rosalee le dice a Pete que siente mucho que su hija se haya fijado en el guaperas y no en él, ya que sabe lo mucho que siente por su hija. “A veces la vida es así: Goliat le da una paliza a David… sólo que nadie se para a contar esa historia”. Que gran verdad, ¿a que sí?

También me gustó mucho una escena en la que la camarera de un bar, que está enamoradísmia hasta las trancas de Pete, trata de comprender lo que éste siente por Rosalee: “Hay tres clases de amor”, le dice. “Un amor, un gran amor y un amor enorme. Un amor se supera en dos meses, un gran amor en dos años… y un amor enorme, ¡nunca se supera!”.

Al final, Rosalee se da cuenta de que por muchos musculitos que se gaste el tal Tad Hamilton, ella a quien quiere de verdad es a Pete (siento mucho estropearos el final, aunque como dije antes, supongo que ya lo habréis deducido antes de llegar a este punto). Va a su casa y, en lugar de encontrar a Pete, se topa con la misma camarera en cuyo hombro lloró Pete unas horas antes. Después de aclararle que esta ayudándole a embalar unas cosas porque se ha ido, le dice: “Cuando un amor enorme se siente rechazado, algo en el interior de un hombre muere. Lo único que puede hacer es escapar a otro lugar donde tal vez pueda encontrar su segundo gran amor… Salvo que le alcances antes de que cierre tu capítulo”.

Hace unos días leí una frase de Raumsol que se ha convertido en una de mis favoritas y que he recordado al ver esta película: “Desear no es querer. Se desea lo que se sabe que no dura. Se quiere lo que se sabe que es eterno”. Una gran pista para encontrar al chico de tu vida… 😉


Año:

  • 2004.

Director:

  • Robert Luketic.

Reparto:

  • Rosalle Futch (Kate Bosworth)
  • Pete Monash (Topher Grace)
  • Tad Hamilton (Josh Duhamel)
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